En Nochixtlán la muerte vive

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César Martínez/El Cortamortaja.
Nunca antes vi tanto miedo en los rostros. Ni la justicia tan lejos.
Nunca creí que esto fuera a ponerse tan mal, parecía el medio oriente. Paf-paf-paf, el silbido de las balas que  pasaban silbando sobre las cabezas y daban sobre la gente y nunca sobre la esperanza…
La violencia y el asesinato contra los manifestantes siguió su nauseabundo   paso como método a emplear para enfrentar la protesta de los pueblos…Como ayer con la  APPO…como endenantes de que tu y yo fueramos paridos…
Espantado yo por lo que había visto.
Espantada la sangre, espantado el cielo, por Dios!
Eran rifles de a de veras disparando sobre la gente, cazándolos como si fueran conejos, así como cuando se mata un animal que va corriendo por el monte.
– Al de rojo, al de rojo, se gritaban los policías entre si. (así lo registra el vídeo)
Y paf, paf,paf el ruido de las balas hienas en celo  y cayó muerto el compañero de Nochixtlan, sin mayor pecado que el haber ido a sumarse a una bloqueo carretero y apoyar a los maestros de dignidad y memoria.
A los muertos los seleccionó el gobierno de los poderosos…
El terror al rojo vivo en las calles de Nochixtlan. Y ni así, ni en esa desventaja le bajó el pueblo Mixteco; los Ñuu Tsavi, los hijos del flechador del sol: Dzahuindanda, que lejos de amedrentarse, tocaron las campanas y se les sumó el pueblo. Allí otra vez torrente!
Ahí comprendimos que las piedras y los cohetones no eran suficientes para enfrentarse a los fusiles de la policía.
Ahí descubríamos el verdadero rostro del gobierno, que lejos de solucionar la crisis, cerraba todas las vías del dialogo mediante el uso de las balas y la represión.
La mañana del domingo 19 de junio, la guerra abierta, Terrorismo de Estado, azotó de nuevo nuestros pasos.
Son malos tiempos para la justicia.
En esta Patria mancillada,
en tiempos de canallas,
la Ley es prófuga de la Justicia.
En el calendario de la violencia quedaron registrados dos hechos graves: Los 14 muertos de Nochixtlán y el otro asesinado de Hacienda Blanca en el municipio de Oaxaca.Sin contar los cientos de heridos, que arrojaron Nochixtlán y los cinco puntos donde reprimió la policía
Al final del día mientras las editoriales de los diarios locales y nacionales controlados por el gobierno hablaban de un enfrentamiento donde hubo nueve muertos y unos cuantos heridos, los medios libres daban cuentan de 14 muertos y centenares de lesionados.
Denunciábamos que esto era una masacre.
A los medios libres se nos debe la gracia del haber surcado el camino que  permitió difundir la historia que atestiguamos.
Yo vi a la policía disparar sin humanidad y puedo dar cuenta de ello por todos los tiempos.
Yo también vi un velorio, me llevo el maestro Nicodemo.
El muerto que la prensa no registró.
– Vente Corta.
– A dónde.
– Tu vente.
En el nombre de Dios, -decía el rezador mientras pasaba el brasero con el humo de copal sobre el muerto hermoso y callado que ordenaba un destino que algún día será  …
En el nombre de Dios, Clemente, Misericordioso.
Alabado sea Dios, Creador del Universo,
Soberano en el Día del Juicio.
Solo a tí adoramos y de tí imploramos ayuda,
Guíanos por el sendero recto.
Entonces me acerqué hacia el maestro Nicodemo y le dije:
– Porque trajeron al muerto y no dejaron que dieran fe.
– Para qué! -me dijo el papá del difunto- ¿para que lo descuartizaran y dijeran que murió baleado y no sé cuántas cosas más a favor de ellos? – No maestro. ¡A mi hijo lo mato el gobierno!
Porque me lo mataron? Por ser joven, por ir apoyar a los maestros, nada más que por eso.
Se secó las lágrimas con las mangas de la camisa que viste su pobreza enlutada, nuestra pobreza…
Que dios me disculpe maestro, pero esos desgraciados, hijos del diablo, no tienen perdón.
Hay que ser generosos, pero no pendejos, maestro, pero no pendejos!
Y míralos a un año de distancia; sueltos sin justicia que les llegue. Sin condena por haber ordenado y llevado a cabo esta matanza.
Y cómo les va llegar la justicia, si la justicia son ellos.
Si las leyes son ellos,
si la Constitución son ellos: la justicia de las 100 familias oligarcas; las que se creen los dueños de este país…
Y míralos en sus sillones reclinables contentos de sus fechorías, con sus cargos públicos como fachadas.
Míralos bien tan cínicos, tan crueles,  tan miserables, tan asesinos!
Parece que las autoridades están esperando que llegue el deshonor  del olvido o que todos muramos para que el agravio desaparezca.
La masacre de Nochixtlán jamás será desmemoriada.
Ahí están las sombras de nuestros muertos pegadas para siempre y por siempre sobre el pavimento negro de muerte que fecunda vida sobre la muerte.
Nosotros no olvidamos.
Ruega por nosotros.
Pero entre tanto, que no se muestren sorprendidos,
ni pongan cara de ofendidos, el día que el pueblo diga: ¡Basta! Y lance su voz de trueno.
Nosotros no olvidamos!
Que dios me disculpe, pero esos hijueputas, no tiene honor, ni ternura, ni luz, ni fruto bueno, ni perdón, ni perdón, ni perdón.
Te rogamos señor.

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