Otra baja peatonal

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  • Las banquetas de “Flores Magón” es propiedad del comercio en la informalidad que no le sirve a la grandeza que poco a poco va perdiendo la ciudad

 

Mario GIRÓN

 

Cuando peatones despertaron comprobaron que la banqueta de la calle “Flores Magón” había dejado de pertenecerles para siempre.

Cuando abrieron bien los ojos, mientras estiraban a todo lo que daba brazos y piernas, no podían dar crédito a lo que estaban observando: una larga hilera de comerciantes en la informalidad, instalados, en poder de la vía peatonal, en ambos sentidos de la vía pública.

Ahora, las joyas coloniales: el Palacio de Gobierno de Oaxaca y el templo de la Compañía de Jesús son mudos testigos de un fenómeno extendiéndose como plaga maldita, letal, exacta para destruir lo poco que en materia de orden y belleza queda y se resiste a morir en el corazón de Oaxaca de Juárez.

Entre Trujano y Las Casas, como otro puñado de calles, “Flores Magón”, se confirma, se integra a una larga lista de banquetas arrebatas al peatón para, ahora, formar parte del patrimonio de un  grupo de comerciantes, locales y foráneos, sin aportar nada bueno a cambio de un traspaso concretado por la fuerza de la ilegalidad.

Peatones y turistas todavía disfrutando lo poco de atractivo que se niega a desaparecer en pleno corazón de la ciudad, caminan peligrosamente, lo hacen sobre el arroyo vehicular con posibilidad de peligro, a la hora de toparse con imprudente tras el volante.

La banqueta perdió su esencia original, dejó de funcionar para lo que fue diseñada y creada. Ya no le sirve al peatón; está a merced y bajo el yugo de propietarios de puestos semifijos; la vía peatonal está secuestrada por el abuso de mujeres y hombres disfrazados en la humildad y cumpliendo con el capricho de trabajar en el lugar equivocado.

Se frotan las manos. Jamás serán removidos, de eso están seguros. Lo que significa que ya son propietarios de un espacio público único, exclusivo, un pedazo de banqueta, en pleno corazón de la ciudad que varios miles de pesos les dejaría como ganancia, si hoy, quisieran traspasarlo. Se habla de una cifra superior a 500 mil pesos.

“Primero muertos que permitir el desalojo”, es el pacto fatal entre esta comunidad sin aportarle nada bueno a la grandeza de una ciudad que ellos siguen destruyendo con el desorden impuesto.

En tanto, peatones de todas las edades arriesgándose diariamente, caminando por donde no deben, en peligro constante de accidentarse al restarle, con su apurado transitar, espacio a imprudentes señores automovilistas. “Flores Magón”, otra baja que el comercio de la informalidad nos recetó con las manos en la cintura.

 

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