Historias de un Mal Estudiante

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Chismes de pasillos.

Mucho se ha dicho sobre el tema de la educación a lo largo de las décadas en México y mucho más durante los últimos seis años (sexenio peñista), por uno lado se culpa a la bien o mal llamada reforma educativa, por consiguiente se culpa al gobierno, quien tampoco peca de inocente; por el otro lado se culpa a los sindicatos, al modelo educativo, a los padres de familia

(que en algunos casos dejan mucho que desear) e incluso a los mismos estudiantes, por que estos ya no son lo que solían ser en épocas pasadas, y quizás sí haya mucho de cierto en ello, por que para nadie es desconocido que hoy no vivimos como hace 20 años, y si tiene duda de ello traten de recordar el celular que usaban hace solo 10 o 5 años y solo un ciego no podría ver que las diferencias tanto físicas como operativas del dispositivo son abismales y eso es porque el pensamiento, conocimiento y por ende la tecnología han avanzado y mejorado; la pregunta casi obligada podría ser ¿Por qué en México no sucede lo miso con la educación? Esperemos la vida nos alcance para saber la respuesta.

Por otra parte en los corredores y pasillos, en salas de maestros, en las áreas de comedor y cafeterías de los centros educativos, se escuchan platicas entre docentes, personal de apoyo y administrativo en las que todos los anteriores vierten sus vastos conocimientos en materia de educación del porqué de los  jóvenes de ahora no encajan en las expectativas que estos tienen de ellos, por ejemplo: “Ahora los chamacos se ponen al tiro, ya no les puedes decir nada, no les gusta estar en clases, se enojan si no les permites entrar al salón si llegan tarde, ese el es problema por que los papás ya no los educan, esta generación ya esta perdida; opina el docente (ingeniero, contador, arquitecto, medico, dentista, abogado, que por alguna razón acabó dando clases en media superior y no ejerció nunca su profesión) que debe impartir 2 módulos de 50 minutos 2 veces por semana al grupo alumnos y solo llega a dar un intento fallido de clases los últimos 30 minutos de un total de 100 minutos de clases que debió dar y que cobrará al final de la quincena; “Tienes razón, estos muchitos necesitan que los metan en cintura, no es posible que vengan aquí a hacer lo que se les da la gana, conmigo llegan a pedir sus calificaciones e información a la hora que se les antoja y todo lo piden como si ellos mandaran o fueran los jefes y todavía vienen mal vestidos con la playera de fuera y mechudos, aquí parece que no hay orden, los prefectos no hacen su trabajo”;  comenta la secretaría de servicios escolares (algunas con bachillerato, carrera técnica, 2 semestres de alguna licenciatura, otras con licenciatura y una que otra con maestría que jamás han ejercido) que nunca está en su área de trabajo, esa que se sale de la oficina 2 horas para ir a desayunar y si sus necesidades lo requieren otra hora más para ir a comer o para ir por sus hijos a la escuela, la misma que se va a practicar  atletismos en las horas de oficina en las instalaciones del centro educativo porque la belleza y la salud es primero, y también aquella que en lugar de hacer su trabajo se pone a vender por artesanías, productos por catálogo, al igual que vende tortas, tacos, sopes y fritangas en horario laboral y solo cuando casualmente llega estar o los alumnos la sorprenden en su área de trabajo, los atiende de mala gana, con malos modos y da respuestas como: vuelve mañana porque no hoy tengo tiempo, ya voy de salida, esa información no te la doy yo, tus calificaciones ya las sabes, ni que no sepas cuanto sacaste en tú examen, ese es asunto tuyo, solo por mencionar algunas de las más amigables y contundentes respuestas que suelen dar;  por su parte el prefecto se defiende y argumenta “Esos pinches chamacos son unos hijos de la chingada que no tienen respeto y todos les vale madre, son unos irrespetuosos, nadie los ha educado, les ha faltado limites, pero yo no estoy aquí para hacer el trabajo que sus padres no han hecho y menos por lo que me pagan, además, cuando la vez que intente hacerlo, los directivos desperdiciaron mi trabajo, mi esfuerzo y mi talento con el simple apercibimiento de no lo vuelvas a hacer jovencito o te meterás en problemas, simplemente por que entre los jefes no se pueden poner de acuerdo y nadie quiere atender los asuntos que uno les lleva”, argumenta el prefecto, (algunos con bachillerato o 2 semestres de alguna licenciatura y otros ya licenciados) sí, ese el que para no sentirse desperdiciado omite el reglamento del centro educativo o se hace de la vista gorda a cambio de un refresco y una torta, el mismo que pide dinero para ayudarte a pasar las materias, ese que entre el grupo de sus colegas desnudan y hacen gemir de placer a las alumnas en su retorcida mentes por que estas debajo de ese pinche uniforme culero esconden unas tetas y nalgas impresionantes que lo hacen únicamente pensar en cómo serán en la cama y lo ardientes que podrían ser, el mismo que exige saludar de beso a las alumnas y si estas no acceden les encuentra todas las faltas posibles al reglamento, al igual que lo hace con los alumnos que no se someten a su forma y arbitrio de implantar su orden y que pareciera ser su ley, la única ley existente, ese mismo prefecto que habla mal de todos, el que todo critica, el que todo sabe y a todos juzga, ese que cree que las lesbianas (machorras) y los gays (putos) son una abominación del universo y que dios los debe castigar y que no deberían de estar en los centros educativos porque son un asco y no soporta ver que se den una muestra de afecto y se le hace asqueroso imaginar cómo serán al tener sexo, el que si no obedeces te insulta y nadie le dice nada y del que no hay con quien acudir a quejarse por el temor a no ser escuchados, atendidos y en el peor de los casos ser reprendidos por no tener pruebas de lo dicho.

Me considero un mal estudiante, por escuchar a escondidas las conversaciones de aquellos que tiene en sus manos la formación académica del “futuro de nuestro país” y por quienes uno debería sentir un profundo respeto y admiración, o eso pensaba yo, hoy no se que sentir ni que pensar, no soy experto en enseñanza y mucho menos en educación, apenas me estoy formando profesionalmente, no sé si las secretarias, los prefectos y los directores llegan a serlo por que ese fue el sueño de su vida; uno sueña con ser bombero, policía, astronauta, presidente o piloto aviador; no lo sé, pero estoy casi seguro que mis secres, mis prefec y mis maestros soñaron con ser grandes profesionistas, de no ser así no hubieran cursado licenciaturas, ingenierías y maestrías, solo que por esas bromas groseras del destino, los desatinos y desaciertos que resultan de las decisiones que uno toma en la vida, su sueño se vio interrumpido y despertaron súbitamente a una realidad que no desearon ni imaginaron, aparejada de decepciones y desilusiones que dejan los sueños fallidos, supongo que es por ello que no aman lo que hacen, que solo es la necesidad la que los hace ir cada día a su centro de trabajo a buscar excusas del porque no pueden cumplir con la finalidad para la que fueron contratados, pero no solo es culpa o responsabilidad de ellos, existe una corresponsabilidad de un sistema que a sabiendas que no eran profesionales de la educación, decidió emplearlos para dicho fin al acompañamiento de una recomendación nacida de un compadrazgo o un compromiso de campaña, supongo también entonces que si es una concatenación de hechos y de sucesos que tengamos un sistema de educación en el país, pues si esto se vive en mi reducido entorno, no puedo y a la vez no quiero imaginar lo que se arrastra a nivel nacional, pero bueno, que podría yo hacer si solo soy un simple y mal estudiante, el futuro de México…

Hasta ahora siempre había pensado que las personas que trabajan en mi centro educativo no me habían enseñado nada, bueno, nada más de lo que se puede aprender en el aula, pero releyendo las líneas que anteceden llegué a la conclusión que me han enseñado más de lo que ellos mismos pueden sospechar o imaginar, me han enseñado como no debe ser un adulto, como no quiero ser como profesionista y eso me hace pensar que por nada del mundo quisiera ser así como ciudadano, padre, hijo, hermano… vaya, si que me han enseñado, lo risorio de esto es que no lo saben y que les pagaron y les pagan por lo que deberían haber hecho y no por lo que hicieron.

Bueno, ya me voy a mi clase y dejaré de seguir perdiendo el tiempo, total nada de trascendente tiene y a nadie le importa la opinión de un mal estudiante y menos a los adultos…

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