La educación en línea se ha vuelto un reto para las familias

La educación en línea se ha vuelto un reto para las familias

• Madres de familia dan sus apreciaciones respecto a la nueva modalidad de educación en línea. OAXACA DE JUÁREZ, OAXACA, OCTUBRE DE 2020.- La educación en línea ha significado un reto en todos los ámbitos; las madres y padres de familia han asumido, en cierta medida, el rol de educadores. Asimismo, ha sido necesario que

• Madres de familia dan sus apreciaciones respecto a la nueva modalidad de educación en línea.
OAXACA DE JUÁREZ, OAXACA, OCTUBRE DE 2020.- La educación en línea ha significado un reto en todos los ámbitos; las madres y padres de familia han asumido, en cierta medida, el rol de educadores. Asimismo, ha sido necesario que trabajen su paciencia para evitar disciplinar mediante regaños a sus hijos durante las actividades escolares, sobre todo, cuando estos están acostumbrados a que sus profesores usen un reforzamiento positivo.
Especialistas señalan que este cambio puede producir miedo y ansiedad en muchas niñas y niños, por lo que recomiendan que estos últimos tengan video llamadas con sus amigos para socializar y evitar que se sientan solos. No importa la edad y, aunque sus conversaciones “no tengan sentido” para los adultos, es necesario que ellos desarrollen y refuercen este proceso.
Ante esta situación, Congregación Mariana Trinitaria (CMT) realizó una serie de preguntas dirigidas a madres de familia para saber cómo están viviendo este proceso educativo con sus hijos.
Claudia Ávila tiene dos hijos, uno en 4° grado de primaria y una en 3° de secundaria, ambos reciben educación en línea. Ella comentó que las escuelas mandaron un horario con claves de cada profesor para conectarse en línea; siempre respetando el horario escolar.
“En la secundaria, los profesores se conectan dando su clase normal, explicando el tema, dando tiempo para que los alumnos participen y comenten sus dudas; mientras que en la primaria son un poco más flexibles, incluso, los maestros envían el material y el tema que van a tratar antes de iniciar la clase, al término de ésta, suben al tablón de classroom todo lo que vieron por si tienen alguna duda y necesitan repasarlo”, explicó.
Claudia nos compartió que trata de apoyar a ambos hijos con esta nueva modalidad, si bien con su hija mayor sólo está atenta a que se conecte en tiempo y forma y esté participativa en clase, por otro lado, con su hijo menor la dinámica es diferente, pues con él escucha la clase y trata de apoyarle con algún tema cuando se le dificulte o con fallas de conexión por el internet.
Aunado a esto, para ella existen diversos factores que deben mejorar para que los menores reciban una educación óptima, por ejemplo: “Uno: Que los profesores tengan mayor experiencia en el manejo de esta nueva herramienta, ellos al igual que los padres y los niños lo estamos aprendiendo a la par. Dos: Que los niños logren hacer de este método un hábito, que estén 100% conscientes que están en clase a pesar de no estar presencialmente en la escuela. Tres: Que tengan equipos con lo mínimo de capacidad para aguantar los programas que solicitan. Cuatro: No tener fallas de internet, ya que cuando “los saca”, se pierden parte de la clase o simplemente ya no pueden entrar”.
Aurea Domínguez también tiene dos hijos, en 3° y 4° grados de primaria. Su hija, la más chica, es quién recibe clases en línea; en este caso la profesora se conecta mediante WhatsApp los lunes, miércoles y viernes de 8:30 a.m. a 12:00 p.m., envía fotos de los trabajos a realizar o audios dando indicaciones; los niños deben enviar evidencias fotográficas o audios en el momento. En cuanto a las tareas, las recibe martes, jueves, sábado y domingo.
“Todo ha sido nuevo. Adaptarse en tiempos, en lo particular las instrucciones a veces se pierden entre las evidencias, pero si se le pregunta a la maestra, responde inmediatamente. Trato de estar atendiendo las instrucciones de la maestra y si mi hija no entiende algo, le explico de otro modo; asimismo, motivo a que participe en las preguntas que hace la maestra”, mencionó Aurea.
Rosa Jiménez tiene dos hijos, uno en 3° de primaria y otra en 3° semestre del Colegio de Bachilleres de Oaxaca (COBAO), ésta última es quien recibe clases en línea. Para Rosa y su familia, este proceso ha sido muy difícil, ya que viven en una zona rural donde difícilmente tienen acceso a conectividad y tecnología. Considera que no son las mismas enseñanzas: “Los maestros no tienen el tiempo suficiente para poder explicar las clases y los alumnos se las tienen que ingeniar para poder resolver todo, ya que los padres no sabemos cómo ayudarles, porque no estamos capacitados. Hemos hecho lo posible por apoyar moral y económicamente, pero esto último se nos ha complicado, ya que son demasiados gastos, porque tenemos que comprar fichas o contratar internet diariamente”.
Asimismo, reconoce el esfuerzo de los maestros para que los alumnos cumplan con las actividades asignadas.
Finalmente, María Gómez comentó que tiene dos hijos, uno en 1° de primaria y otro 1° de secundaria. Ambos reciben clases en línea a través de la aplicación de Classroom: “Como madre de familia, veo en mis hijos que es muy estresante estar en la computadora todo el día. Admiro la labor del docente, pero no se compara la tecnología con las clases presenciales, no es lo mismo; de igual manera, el desempeño de mis hijos no es el mismo, no veo la hora que se regrese a la normalidad, creo que les afecta tanto en lo académico como en lo emocional”.
María considera que, como padres, no están preparados para este nuevo sistema, pero a pesar de ello, se ha involucrado y, en la medida de lo posible, ha podido orientar a sus hijos. También puntualizó que tener un equipo adecuado y una buena red de internet es indispensable, por lo que se debería poner especial atención en estos aspectos.
Hemos visto que este proceso de aprendizaje no ha sido nada sencillo, incluso para aquellos que tienen las herramientas necesarias y el capital cultural que, de algún modo, facilita el aprendizaje. Es momento de ser solidarios, de crear redes de apoyo y de brindar ayuda a quienes más lo requieran.
Por ello, CMT está siempre pensando en generar programas que ayuden a mitigar las carencias de miles de familias, con el objetivo de disminuir rezagos educativos y sociales. Tal es el caso del programa “Aportación Solidaria para Tecnología”, el cual, mediante un subsidio a equipos con conectividad, apoyará a que las familias tengan la oportunidad de que sus hijos no tengan desventajas respecto al acceso tecnológico.
Datos
En México, una de cada tres personas se encuentra estudiando en algún grado escolar; en conjunto suman 42 millones de estudiantes con un promedio de 9.2 años cursados, lo que equivale a una carrera técnica o comercial con secundaria concluida.
Existe una desigualdad en el acceso al internet con fines educativos, el 39.1 % de la población carece de este servicio según datos de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de Información en los Hogares, realizada por el INEGI en 2019.
Al menos 40 % de alumnos que se encuentran en condiciones de vulnerabilidad de acuerdo con el CONEVAL. Así, la suspensión de clases implica menores oportunidades de aprender en casa, mayores costos para sus familias por razones de cuidados, mayor riesgo de abandono escolar una vez superada la pandemia debido al retraso escolar e, incluso, significa una alimentación deficiente en ausencia de desayunos y demás alimentos escolares.
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